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Periódico de distribución gratuita. Año 518 - N° 518 - MAYO 2018

Coco, una gran oportunidad

Columna Pamela Brizzio

2018-02-01 | “"Coco" es la historia de un niño de 12 años llamado Miguel cuyo sueño es llegar a ser un gran músico, como su ídolo Ernesto de la Cruz, a pesar de que su familia le tiene prohibido el contacto con la música.
Con la voluntad de demostrar su talento, Miguel inicia un viaje que le llevará a la Tierra de los Muertos hasta desvelar la verdad que se esconde detrás de su historia familiar.”
Queridos lectores, no es mi intención hablarles cual crítica de cine, tampoco recomendarles una producción cinematográfica por su calidad de dirección o producción y no porque no lo merezca, sino porque no es mi función, pero lo que sí quiero es que esta bella película nos permita reflexionar sobre la muerte, el amor, los mandatos, lo “no” dicho y sobre todo acerca del Sistema Familiar al que todos pertenecemos.
Durante mucho tiempo tratamos de desprendernos de aquello que supuestamente no consideramos provechoso de nuestra familia, creemos que lo que escondemos, lo que tapamos, lo que excluimos es olvidado y ya no puede ejercer ninguna fuerza sobre nosotros.
Soberbiamente nos creemos capaces de cuestionar las vidas y sentires de quienes antes que nosotros atravesaron sus propias historias, sufrieron sus propias penas e hicieron lo que pudieron en cada instante de su historia, que nos guste o no, también es nuestra historia.
Hoy muchos hablan de Coco y a mí me alegra profundamente que una película que nos deja los ojos empañados, las ganas de conocer más sobre la propia familia y el deber de no olvidar, sea un éxito de taquilla. El mensaje es poderoso: no te olvides de los que estuvieron antes que vos, porque ellos viven a través de esos recuerdos. A lo que yo agregaría, confía en que el sistema familiar te entregara la fuerza para que honres tus raíces y las tomes con toda tu alma.
Uno es parte ineludible del sistema que le dio la vida y todos los que han sido parte de él necesitan ser vistos y honrados. De nada nos sirve creernos capaz de cambiar lo que no se puede modificar o de rechazar lo que no se puede excluir. Tarde o temprano y de una forma u otra el sistema trae lo que no permitimos salir…tal como pasa con Miguel.
En toda familia hay Migueles, miembros curiosos, sensibles, “alocados con ideas raras”, soñadores que captan como una antena la necesidad de su propio sistema familiar, que desean aquello que se excluye, que “ven”, sin saber muchas veces que “ven”, aquello, que quien debe hacerlo, no quiere mirar.
Y son esos “Migueles” los que transforman y liberan muchas veces las ataduras de un sistema negado a asentir lo que es, tal como es.
Elegí mis queridos amigos tocar este tema, motivada por esta bella película, porque muchas veces quienes trabajamos en esta humilde y profunda tarea de acompañar en sus procesos a nuestros pacientes, vemos el sufrir de lo no dicho, la carga de lo excluido, la incertidumbre de lo irresuelto. Aspectos que muchas veces, ni siquiera competen a quienes tenemos al frente de manera directa, pero que los invade porque son parte de algo más grande…de un alma familiar que los contiene y atraviesa sin miramientos y sin tapujos…tal como le pasa Miguel.
Los invito a ver esta película, los acompaño a reflexionar sobre quiénes son y a donde pertenecen, los desafío a cuestionarse sobre la vida, la muerte y los antepasados y sobre todo, les entrego la posta de recordar, de recorrer, de conocer a sus ancestros con ojos agradecidos y benevolentes, pues ustedes son también por ellos y por sus vidas, y porque solo podremos ser un poco más plenos si somos capaces de TOMAR nuestras vidas sincera y honradamente.
Y por último queridos amigos, seamos conscientes de cuanto podemos también influir en aquellos a quienes les hemos dado la vida y seamos capaces de resolver nuestros propios asuntos inconclusos.
Una nota de El País de Madrid, catalogó a la producción como "una educación para la muerte", un concepto que creo atinado, pero también agregaría que Coco es una buena oportunidad para reconocernos y enseñarles a nuestros pequeños que no todo es efímero y que nos une un hilo poderoso con quienes estuvieron antes y con quienes vendrán después, que ese hilo conforma un sistema y que ser parte es algo inevitable.
Hasta la próxima amigos!

Lic. Pamela Brizzio
MP 4925