Con el corazón en la boca y la mente en el Mundial: Almada salva a la Scaloneta antes de hacer las valijas para Kansas
En una noche donde el termómetro marcaba unos fríos 9 grados en Núñez, la temperatura en las tribunas del Monumental decía otra cosa. No importaba que fuera martes ni que hubiera que madrugar al día siguiente; para los 80.000 privilegiados que colmaron el Liberti, ver a la Scaloneta es un ritual que trasciende la lógica. Argentina, ya clasificada y cómoda en la cima de las Eliminatorias, recibió a una Colombia urgida de puntos. El resultado fue una parda 1-1 que tuvo de todo: el talento de Luis Díaz, la expulsión de Enzo Fernández y la aparición salvadora de Thiago Almada para rescatar un punto con sabor a victoria moral.
Un arranque complicado y el baldazo de agua fría
El partido comenzó con la noticia de que Uruguay había caído ante Venezuela, lo que le daba a Colombia un margen de maniobra, pero los cafeteros no vinieron a especular. Si bien la fiesta en la previa estuvo dedicada a los cánticos para los hermanos chilenos y el sueño del 2026, en la cancha la historia fue áspera. Argentina intentó imponer condiciones con Messi de arranque, quien regaló un par de pinceladas y una pared con Almada que casi termina en festejo, pero el equipo de Néstor Lorenzo estaba afilado.
A los 23 minutos, el Monumental enmudeció. Luis Díaz, la figura del Liverpool, armó una jugada de otro partido. Arrancó por izquierda, enganchó hacia el medio dejando en el camino a Molina, Romero y Otamendi como si fueran postes, y definió cruzado ante un Dibu Martínez que nada pudo hacer. Fue el 1-0 y un golpe de realidad para una Selección que venía dulce. Colombia, sólida y veloz, justificaba la ventaja ante una Albiceleste que, aunque tenía la pelota, carecía de profundidad y precisión en los metros finales.
La roja a Enzo y el desahogo de Almada
El complemento trajo más complicaciones. La expulsión de Enzo Fernández por un patadón dejó al equipo con diez hombres y el panorama se oscureció. Parecía que la noche terminaba en derrota, la primera de local ante Colombia desde aquel fatídico 1993. Sin embargo, este equipo tiene un plus anímico difícil de explicar. Con el alma y con un empuje que bajaba desde las cuatro tribunas, Argentina fue a buscarlo.
Y el premio llegó a falta de diez minutos. Thiago Almada, quien ya había avisado en el primer tiempo, frotó la lámpara y clavó el 1-1 definitivo. El gol se gritó con la furia de una final, no por el punto en sí, sino por el carácter de no bajar los brazos ni siquiera en inferioridad numérica. El empate sirvió para mantener el invicto en casa y despedirse de la gente con la frente en alto, mientras Mastantuono aguardaba en el banco en lo que fue su última noche en el Monumental por un buen tiempo.
Kansas City, el búnker elegido para el sueño americano
Mientras la pelota rodaba en Buenos Aires, las oficinas de la AFA terminaron de cerrar la logística para lo que se viene: la defensa del título en 2026. Se confirmó que Argentina hará base en Kansas City, Missouri, durante la próxima Copa del Mundo. La curiosidad es que compartiremos ciudad nada menos que con Inglaterra.
La Selección Argentina utilizará las instalaciones principales del Sporting KC, un complejo de primer nivel que garantiza la tranquilidad y comodidad necesarias para el plantel. Por su parte, los ingleses se instalarán en el Swope Soccer Village, donde habitualmente entrena la reserva del equipo de la MLS. Thomas Tuchel, el técnico alemán que comanda a los Tres Leones, se mostró conforme con la elección tras una búsqueda exhaustiva que comenzó en enero de 2025, destacando la ubicación central de la ciudad para evitar viajes excesivamente largos.
El respeto de los rivales y el camino a la gloria
La elección de la sede no es un detalle menor. Tuchel, quien ya avisó que su objetivo es ganar el torneo en suelo americano, sabe que cruzarse con Argentina es una posibilidad latente. “Tenemos que ser lo suficientemente valientes para soñar con el título”, declaró el DT, quien además mostró un gran respeto por sus rivales de grupo: Croacia, Ghana y Panamá.
Para la Argentina, cerrar el año con este empate agónico y tener ya definida la casa para el 2026 es una señal de que la planificación no se detiene. Ya sea sufriendo con diez hombres en el Monumental o eligiendo el mejor predio en Estados Unidos, el objetivo sigue siendo el mismo: que la Copa se quede en casa. La Scaloneta sigue en marcha, con el motor caliente y la ilusión intacta.









