El doblete Blue: De sufrir en Gales a tocar el cielo en Nueva Jersey

Chelsea está viviendo unos días de locura absoluta y contrastes extremos. El equipo de Londres pasó de transpirar muchísimo para avanzar en la FA Cup a coronarse dueño del mundo con una goleada histórica en cuestión de horas. Una montaña rusa futbolística que dejó en evidencia las dos caras del conjunto dirigido por Liam Rosenior, capaz de sufrir ante un equipo de menor categoría y luego pasar por arriba al reciente ganador de la Champions League.

El baile ante el PSG y una nueva corona mundial

El escenario fue el imponente MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde los Blues dieron el gran golpe sobre la mesa en esta primera edición del nuevo formato. Lejos de las dudas mostradas en el ámbito doméstico, el equipo inglés vapuleó 3-0 al París Saint-Germain y se quedó con el Mundial de Clubes por segunda vez en su historia. Cole Palmer estuvo sencillamente intratable, encarando de afuera hacia adentro para clavar el segundo palo y firmando un doblete fundamental. La pincelada final la aportó Joao Pedro, quien sobre el cierre de la primera mitad quedó mano a mano con Gianluigi Donnarumma y se la picó con una frialdad espectacular para sellar la goleada.

El trámite se le hizo muy cuesta arriba a los franceses, que terminaron perdiendo los estribos. A falta de cinco minutos para el final, Joao Neves vio la roja directa y dejó a su equipo con diez jugadores en la cancha. El clima caliente ya se venía sintiendo desde temprano, con Nuno Mendes y Ousmane Dembélé ganándose la tarjeta amarilla por el lado parisino. Los dirigidos por Rosenior también metieron pierna fuerte cuando el partido lo pedía, sumando amonestaciones para Pedro Neto, Moisés Caicedo, Malo Gusto y Levi Colwill.

Por el lado del campeón, la única nota preocupante fue la salida de Enzo Fernández. El volante argentino tuvo que dejar el campo de juego promediando el complemento por una molestia, dándole su lugar a Andrey Santos. Con la ventaja en el bolsillo, el técnico aprovechó para mover el banco y darle minutos a Christopher Nkunku, Kiernan Dewsbury-Hall y Liam Delap. Del otro lado, los ingresos de Bradley Barcola, Warren Zaire Emery o Gonçalo Ramos no lograron revertir la impotencia del PSG, que apenas asustó con una definición de Dembélé en el área chica que el arquero Robert Sánchez desactivó con una tapada monumental.

El batacazo frustrado del Wrexham

Resulta increíble pensar que este mismo equipo arrollador venía de pasarla realmente mal en el norte de Gales. Durante su choque por la FA Cup, Wrexham estuvo a nada de amargarles la noche. El propio Rosenior se sacó el sombrero ante la energía, el dinamismo y la valentía del rival a la hora de presionar, reconociendo lo incómodo que fue el partido para sus jugadores, algo entendible tras haber metido nueve cambios en el once titular.

El planteo táctico del Wrexham fue un dolor de cabeza constante. Cuando se replegaban, armaban un bloque bajo de 5-4-1 muy ordenado, pero al momento de presionar la salida del Chelsea, asfixiaban mano a mano. Fue así como los galeses detectaron grietas enormes en la defensa londinense. En una jugada fatal para los centrales, Tosin Adarabioyo se durmió por completo y Benoit Badiashile no ofreció ningún tipo de cobertura. Sam Smith les comió la espalda a pura velocidad tras un pase largo y definió con mucha categoría ante Sánchez. A los técnicos les saca de quicio recibir goles por pelotazos frontales, y esta jugada fue el ejemplo perfecto del desorden defensivo.

La presión alta y el factor suerte

Al Chelsea le costó horrores salir jugando por abajo. La presión agresiva del equipo local forzaba a los Blues a saltear líneas y buscar envíos largos para evitar perder la pelota en zonas peligrosas. De hecho, Wrexham casi no presionaba al arquero español, prefiriendo dejarlo como hombre libre hasta que la distancia con sus defensores se acortaba. Ahí olían sangre y achicaban rápido, provocando errores en los pases.

En medio del barro, apareció la jerarquía y un poco de fortuna. Alejandro Garnacho encontró el fondo de la red luego de un ataque comandado por Liam Delap, quien había aguantado la marca para perforar el centro de la defensa galesa. El remate del argentino terminó descolocando al arquero Arthur Okonkwo tras un desvío, dándole oxígeno a un Chelsea que sufría. Jugadores como Pedro Neto nunca le encontraron la vuelta al partido, jugando incómodos de espaldas al arco y perdiendo pelotas peligrosas ante la marca asfixiante de Callum Doyle. El defensor del Wrexham, a préstamo del Manchester City, jugó un partidazo: no solo anotó el segundo gol de su equipo, sino que asistió en el primero y fue una pesadilla constante para la banda derecha del conjunto londinense.